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/ Vuelta a clases en modo COVID: evite sanciones y responsabilidades por negligencia

23 Marzo, 2021

Los protocolos dispuestos por la autoridad abarcan una serie de dimensiones e imponen una serie de cargas a los establecimientos educacionales. Evaluar con anticipación las consecuencias de un actuar negligente en esta materia, los ayudará a evitar sanciones y responsabilidades a las que pueden ser sometidos por los miembros de sus comunidades educativas.

Felipe von Unger V.
Asociado
Alessandri Abogados

Con el inicio y permanencia de la pandemia, el entramado normativo que pesa sobre los establecimientos de educación se ha visto incrementado. Al ya complejo contexto de normas y regulaciones, el COVID-19 ha sometido a los colegios a obligaciones sanitarias excepcionales para las que, por supuesto, no estaban preparados. Y ahora que la presencialidad, aunque todavía gradual y voluntaria, va regresando a los procesos pedagógicos, se hace imperativo que tanto sostenedores como directivos estén al tanto de los estándares que deben ser satisfechos.

Las actuales circunstancias han evidenciado que el sistema educacional es un campo donde confluyen una serie de derechos y principios, los que deben terminar por informar su normal desenvolvimiento. Así lo ha señalado la propia Superintendencia de Educación, entre otras instituciones, por medio de la Circular N°0559 de septiembre del 2020, en la que lista dichos principios, como el de dignidad, interés superior del niño, no discriminación arbitraria, autonomía, diversidad, responsabilidad y flexibilidad.

En esta línea, el Ministerio de Educación ha publicado el plan para abrir la escuelas “Paso a Paso”, mediante el cual entrega a los establecimientos educacionales las pautas que deben observar, a fin de que el regreso presencial a sus salas cumpla ya no solo con los objetivos pedagógicos preestablecidos y sobrevinientes (por ejemplo, tratar las brechas educativas producto de la educación remota), sino además, con las medidas sanitarias, preventivas y reactivas, que le darán sostenibilidad a la vuelta a las salas de clase.

Los establecimientos educacionales están sometidos a una densa red regulatoria, y las circunstancias que vivimos no han hecho sino complejizar todavía más esa situación. Hoy, más que nunca, es clave que tomen las medidas preventivas y las guías de conductas que los protegerán frente a decisiones que adopten y que puedan ser vistas, por la autoridad o por algún miembro de su comunidad educativa, como violatorias de alguno de los derechos y principios que forman parte fundamental del entramado normativo que los rige.

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