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/ Rotulado de suplementos alimenticios: nueva fortificación con vitamina D

18 de Agosto, 2026

La nueva normativa impone nuevas exigencias de rotulación y afecta a fabricantes, importadores y distribuidores, quienes deben ajustar formulaciones y etiquetados para cumplir con los requisitos y evitar sanciones, retrasos o pérdida de confianza del consumidor.

Andrea Adasme
Asociada Patentes
Alessandri Abogados

En junio de 2026 comenzó a regir en Chile el Decreto N.º 29, que modifica el Reglamento Sanitario de los Alimentos y establece la fortificación obligatoria con vitamina D₃ en la leche líquida, la leche en polvo para consumo directo y la harina de trigo. Esta medida busca reducir los altos niveles de déficit de vitamina D detectados en diversos grupos de la población, especialmente en niños, mujeres en edad fértil y adultos mayores.

Además de sus beneficios para la salud pública, esta normativa introduce nuevas exigencias regulatorias que impactan directamente a fabricantes, importadores y distribuidores de alimentos y suplementos alimenticios. La correcta declaración y rotulación de ingredientes, nutrientes y fortificantes adquiere una importancia fundamental para asegurar el cumplimiento normativo.

Un etiquetado incorrecto o incompleto puede generar:

  • Observaciones regulatorias de la autoridad sanitaria.
  • Retrasos en procesos de importación y comercialización.
  • Riesgo de sanciones o retiros de productos.
  • Pérdida de confianza por parte de consumidores y clientes.

Los cambios que exige la nueva normativa y que deben ser considerados por los fabricantes de los productos mencionados son los siguientes:

  1. Fortificación obligatoria con vitamina D₃ en los productos definidos por la normativa.
  2. Nuevas exigencias de rotulación, que obligan a declarar la presencia de vitamina D₃ en la lista de ingredientes e indicar claramente si su origen es animal o no animal.
  3. Ajustes para productos importados, los que deberán ingresar al mercado chileno cumpliendo los niveles de fortificación exigidos o ajustarse antes de su comercialización, lo que implica revisar formulaciones, especificaciones técnicas y etiquetado.

La implementación de esta medida refleja la constante evolución de las regulaciones alimentarias para responder a los desafíos de salud pública. Las organizaciones que revisen y adapten oportunamente sus productos y etiquetas estarán mejor posicionadas para cumplir con la normativa y mantener su competitividad en el mercado.